Anteriormente, esto y esto otro.

Habíamos dejado a Edward brillando todo gay a la luz del sol. Sigamos.

Nuestro vampírico amiguete quiere que el mundo sepa que ama a nuestra irritante amiguita y acuden juntos al instituto haciendo oficial su relación ante la atenta mirada de los hermanos Cullen. Para terminar de hacer oficial la historia, Edward invita a Bella a conocer a toda su familia y entonces aparece Desastre Capilar al Viento que llega acompañado por su padre quien le confiesa a Bella que su hijo estaba deseando volver a verla. El chiquillo está enamorado. ¿Qué les das, jamía?.

En la masión de los Cullen, Bella conoce a sus futuros suegros y cuñados y me hago super fan de Rosalie (la hermana rubia) que no se corta en absoluto en demostrar a Bella que por su parte no es bienvenida. Incluso por un momento parece que se vaya a lanzar a su cuello y arrancarle la yugular de un muerdo pero no. Qué sosa. Lástima.
Una vez que Edward le enseña su habitación a Bella, que por cierto no tiene cama porque por lo visto los vampiros no duermen (vampiros que brillan y no duermen en ataúdes... ¡¿pero qué invento es esto?!), decide que el siguiente paso para conseguir la cita ideal es colgarse a Bella a la espalda y encaramarla a lo más alto del árbol más alto de la montaña.

Esto, señores, es una cita como dios manda. Mención especial a la cara de mongólica de KStew
Ya en suelo firme, los jóvenes enamorados se entregan a la pasión. Y cuando digo pasión me refiero a que comparten un beso de diez segundos hasta que Edward se aparta a grito de "¡Para!" porque según él necesita mucho autocontrol con Bella para no sucumbir a la tentación de ponerse ciego a sangre. Tú lo llamas autocontrol, yo lo llamo homosexualidad.

Al día siguiente Edward, tras pedir permiso al padre de Bella (¿puede ser más rollo?), se la lleva a jugar al baseball con la familia para que veamos lo fuertes, rápidos y bla, bla, bla que son los vampiros. De repente Alice, la hermana "guay" que tiene el poder de ver el futuro, vislumbra que el primo de Bob Marley, el rubito roba-cazadoras, y la asesina de osos polares, que también son descendientes de Nosferatu, llegarán dónde están ellos en unos minutos. Y así es. 
Edward advierte a Bella que se mantenga detrás de él para que no puedan olerla (y es que al parecer el olor de la chiquilla es gloria para los vampiros). Todo va bien hasta que una traicionera ráfaga de aire revela la presencia de la humana.

¿Tres contra siete?. Mejor nos comemos a Bella otro día. 
Y aquí empieza la acción tras hora y media de película. ¡Viva!... El rubito roba-cazadoras y su novia amante de las pieles se obsesionan con cazar a Bella mientras que el primo de Bob Marley prefiere pasar de todo como buen fumeta y advierte a los Cullen de las intenciones de los otros dos y de que no pararán hasta que lo consigan. Yay!.
Edward le dice a Bella que Alice y ese novio que tiene con cara de pirado se la van a llevar del pueblo para que no les encuentren y a pesar de que Bella en un principio se niega a dejar a su padre, acepta lo que dice su hombre porque éso es lo que una mujer como dios manda ha de hacer. Ellos siempre saben lo que nos conviene, chicas.

Ya fuera del pueblo, Alice tiene una visión: ve a James, el rubito roba-cazadoras, en el estudio de ballet al que Bella acudía cuando era niña. Mientras, Edward, su madre y Rosalie intentan despistar a los cazadores vistiendo las ropas de Bella. Pero fracasan como tres gañanes puesto que nuestra amiguita recibe la llamada de James advirtiéndola que se presente sin escolta al estudio de ballet si quiere que su madre siga viva. Bella, siendo tan lista como es, para allá que se va sin decírselo a sus cuñados. Para cuando llega al estudio, su madre no está allí, y es que lo que oyó a través del teléfono no era su voz si no la de una antigua grabación de vídeo.


James decide hacer una snuff movie con Bella como protagonista pero Edward, una vez más, llega a justo a tiempo para salvarla de la muerte y se enfrenta a su maléfico congénere mientras la pobre Bella está desangrándose en el suelo. Entre lance y lance, James tiene tiempo para morder a la moribunda moza, lo que enfurece tremendamente a Edward (Bella es suya y si alguien la ha de morder, ese es él) que se lanza como un poseso a por el rubito y le arranca medio cuello de un sólo bocado. Entonces llega el resto de la familia Cullen que descuartizan al pobre James y lo queman en una improvisada hoguera de San Juan. Edward ahora debe decidir (porque así debe ser, él es el hombre y a él corresponde tomar todas las decisiones) si quiere que Bella se convierta en uno de ellos o que siga siendo humana. Opta por la segunda opción y ahora se enfrenta a otro dilema: ha de succionar el veneno o, como ellos dicen, la ponzoña que James ha introducido en el cuerpo de Bella al morderla y encontrar la voluntad de parar de succionar antes de acabar con su vida. Y lo consigue, ¡es nuestro campeón!.

La siguiente escena transcurre en el hospital, donde vemos a Bella acompañada por su madre quien le cuenta una historia del todo inverosímil de cómo ha llegado al hospital en ese estado. Debe molar ser tan cretina y creerse todo lo que te cuentan. Cuando la mamá desaparece de la habitación quedando Bella sola con Edward, éste le dice que lo ideal sería que la muchacha se fuera del pueblo para que su vida no corra ningún riesgo, pero Bella se pone frenética con la idea de vivir sin su hombre. Y como se ve que la chica hace buenos sandwiches, Edward cede y la permite seguir siendo su novia.

Image and video hosting by TinyPic


En la siguiente escena vemos a un Edward trajeado esperando llevar a su chica ¿a dónde? ¡Al baile del instituto! ¡Claro que sí!. Y todo por que él así lo ha decidido, no quiere que bella se pierda algo tan increíblemente extraordinario. Ya en el baile, aparece de la nada Desastre Capilar al Viento que le trae un mensaje de su propio padre (el padre de Desastre Capilar al Viento, digo), ¿y cuál es ese mensaje?, pues que quiere que corte con Edward. Así me gustan a mí los padres de mis amigos, metiéndose en mi vida. Por supuesto, Edward llega en seguida con actitud de "a mí piba ni la mires" y se la lleva de allí. Momentos después vemos como los enamorados discuten su futuro, Bella se ve dándole al vampirismo y Edward se niega a que Bella permanezca joven y guapa para siempre teniendo como tienen la alternativa de ese futuro tan maravilloso de andadores y pañales para adultos.

Y tal como empezó la película, acaba, con la voz de Bella en off diciendo "Ninguno cederá esta noche, pero sé lo que quiero".  Pues muy bien, bonita.


Image and video hosting by TinyPic

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Nadie ve cierto parecido entre LaMoniMonina y la Asesina de osos polares?? de ahí viene tu odio a los Cullen??
No tienes que odiar a los Cullen, es a los Culés!!!

CHOLA!

La Monina dijo...

Sé de buena tinta que Edward tiene una camiseta de Víctor Valdés que se pone cada vez que se toca pensando en Piqué.

CHOLA!!

Anónimo dijo...

Moni queremos ya resumen de la segunda parte! A mi se me parece a Rosalie mucho!

CHOLAS!!!

PD. Sabes quien soy uuuuuuhhhh

La Monina dijo...

Hola, Vir!

CHOLA!

Publicar un comentario en la entrada