Supongo que como yo, muchas de ustedes habrán oído alguna vez aquello de que siempre hay que llevar un par de braguitas de repuesto encima por si acaso. ¿Por si acaso qué?. Comprendería que se hiciera en esos días en que las mujeres estamos encantadas de ser mujeres porque como tales sabemos que a veces los "accidentes" ocurren por mucho cuidado que tengamos, pero ¿por qué hacerlo de continuo?. Quiero decir, ¿qué puede pasar para que necesitemos llevar otro par de bragas si Concha Velasco ya ha ofrecido una solución? y crucemos los dedos para que jamás nos veamos en la tesitura de tener que lidiar con semejante problema.
En alguna ocasión he llegado a oír aquello de que es conveniente en caso de que se produjera un accidente y tuviéramos que ir corriendo al hospital más cercano. Lo que me lleva a más preguntas, ¿es que usted entonces, querida mía, va normalmente en plan comando?, ¿acaso lleva las bragas más horrendas que jamás se hayan visto y no quiere provocar un desprendimiento de retina en los doctores que la atiendan?, y si es así ¿por qué lleva usted ese tipo de bragas que ni su abuela se pondría?, y lo que es más importante ¿cómo y cuándo pretende usted cambiarse la ropa interior? es que ustedes no sé, pero yo no me veo pidiéndole al ATS que busque en mi bolso las bragas de repuesto mientras me desangro o me asoma algún hueso por la piel, pero claro, hay gente para todo. Por mi parte el único uso que le doy a ese par de repuesto es querer que te trague la tierra. Les explico.
Como la mayoría de ustedes sabe, este fin de semana hemos pasado el fin de semana en mi pueblo, no les voy a aburrir contándoles qué hemos hecho porque se puede resumir en dos palabras: comer y beber.
El caso es el domingo por la tarde cuando me despedía de mi tía, justo antes de subirse al coche mi dio unas bragas para que se las diera a mi madre. Así, a cara perro, sin bolsita de por medio ni nada, y como lo último que me apetecía era pasearme por el pueblo con unas bragas de la mano por aquello del que dirán y creanmé que en mi pueblo dirían cualquier barbaridad, las guardé en el bolso y para cuando llegué a casa, después de pasar por tres bares, mi rubia cabecita ya había olvidado que las malditas bragas estaban allí.
Al día siguiente me despedí de mis padres, agarré el coche y me volví a Pucela City sin acordarme una vez más de las famosas bragas. Y sí, sí abrí el bolso después de que mi tía me las diera, pero ya saben como son los bolsos de hoy en día y cuántas cosas podemos llegar a llevar ahí dentro. Incluso se dice que Bin Laden estuvo oculto en el bolso de varias mujeres antes de que los americanos le dieran caza. Vamos, que tuve la suerte de encontrar lo que necesitaba sin tener que volcar el bolso para conseguirlo. Pero claro, en algún momento tenían que reaparecer.
Estaba a punto de retirar la tarjeta tras haber pagado la compra cuando de repente oí: "Se te han caído las bragas". Me extraño oír semejante cosa aunque no le di importancia primero porque llevaba unos pantalones puestos y sería imposible que tal cosa sucediera sin caerse antes los pantalones y no sentí frescor ninguno en la región baja, y segundo porque incluso si vistiera una falda sin llevar puestos unos panties mis lorzas rellenan mi ropa interior sin riesgo para que suceda nada de eso. Seguí metiendo la compra en las bolsas y volví a escuchar la misma frase "Se te han caído las bragas" sólo que esta vez la voz de la mujer iba acompañada por un toque sutil en mi hombro. Espantada, miré a la mujer que en aquel momento se me antojaba como la mayor pervertida sexual de la historia de la humanidad y ya estaba dispuesta a gritar pidiendo auxilio cuando seguí su mirada y allí estaban las puñeteras bragas. Tan bien dobladas, tan blancas, tan de algodón y tan de cuello alto. No cabía la menor duda, eran las bragas que debía haberle dado a mi madre. Pensé en las posibles posibilidades:
a) abandonar la compra, salir corriendo y no volver a dejarme caer por un Mercamona. Pero ¿cómo explicaría entonces a @Cesid666 que no había cena?. Podría costarme el divorcio. Descartado.
b) mirar a la señora, poner cara de asco y decirla algo como: "señora, ¿no es usted algo mayor para seguir experimentando con peyote?" y salir dignamente del supermercado. Pero ya la veía agachándose a por ellas y repitiendo a pleno pulmón la frase de marras mientras me tendía las bragas para que las cogiera.
c) simular que era víctima de una cámara oculta y preguntar dónde estaba la cámara mientras me ponía a reír como una maníaca. Pero la situación se volvería aún más absurda y acabaría internada en la planta de psiquiatría.
d) procurar no ponerme todavía más roja, rezar para no comenzar a llorar, recoger las bragas, agachar la cabeza, pedir que la tierra me tragara y abandonar el edificio como alma que lleva el diablo.
Quiero pensar que elegí la opción correcta...
Para las rubias: la d) es la respuesta correcta.
Estaba a punto de retirar la tarjeta tras haber pagado la compra cuando de repente oí: "Se te han caído las bragas". Me extraño oír semejante cosa aunque no le di importancia primero porque llevaba unos pantalones puestos y sería imposible que tal cosa sucediera sin caerse antes los pantalones y no sentí frescor ninguno en la región baja, y segundo porque incluso si vistiera una falda sin llevar puestos unos panties mis lorzas rellenan mi ropa interior sin riesgo para que suceda nada de eso. Seguí metiendo la compra en las bolsas y volví a escuchar la misma frase "Se te han caído las bragas" sólo que esta vez la voz de la mujer iba acompañada por un toque sutil en mi hombro. Espantada, miré a la mujer que en aquel momento se me antojaba como la mayor pervertida sexual de la historia de la humanidad y ya estaba dispuesta a gritar pidiendo auxilio cuando seguí su mirada y allí estaban las puñeteras bragas. Tan bien dobladas, tan blancas, tan de algodón y tan de cuello alto. No cabía la menor duda, eran las bragas que debía haberle dado a mi madre. Pensé en las posibles posibilidades:
a) abandonar la compra, salir corriendo y no volver a dejarme caer por un Mercamona. Pero ¿cómo explicaría entonces a @Cesid666 que no había cena?. Podría costarme el divorcio. Descartado.
b) mirar a la señora, poner cara de asco y decirla algo como: "señora, ¿no es usted algo mayor para seguir experimentando con peyote?" y salir dignamente del supermercado. Pero ya la veía agachándose a por ellas y repitiendo a pleno pulmón la frase de marras mientras me tendía las bragas para que las cogiera.
c) simular que era víctima de una cámara oculta y preguntar dónde estaba la cámara mientras me ponía a reír como una maníaca. Pero la situación se volvería aún más absurda y acabaría internada en la planta de psiquiatría.
d) procurar no ponerme todavía más roja, rezar para no comenzar a llorar, recoger las bragas, agachar la cabeza, pedir que la tierra me tragara y abandonar el edificio como alma que lleva el diablo.
Quiero pensar que elegí la opción correcta...
Para las rubias: la d) es la respuesta correcta.

3 comentarios:
Me juego lo que sea a que eran bragas de regla...JUAS JUAS!!
jajajjajajajjajaja!! Estoy hasta llorando por tu culpa... jajajajja!!
Y bueno, qué pasa con esas bragas? pa qué quiere tu madre unas bragas de tu tía??
Anónimo: ¿o debería llamarte Ana?, ni mi tía ni mi madre están ya para usar bragas de regla... pero vamos, que lencería fina no era.
Rql: ya, maja, quiero pensar que se las dejaría en casa de mi tía algún día que mis padres hayan dormido allí
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